Alias Becari@s

En los últimos años hemos podido ver en múltiples ofertas laborales la demanda de la figura de Becari@s, hasta tal punto, que podríamos hacer una parodia en plan “Ponga un becario en su vida”.blog-reidrac-flickr-cc

Han existido toda la vida, o bien desde que tengo uso de razón, antiguamente se llamaban “pasantes”, con la evolución gramatical “Becari@s”.

Y detrás de cada becari@, una historia personal, una historia basada en incorporarse al mundo laboral, aprender día a día, llevar a la práctica lo aprendido en el aula, ilusiones, alegrías; en pocas palabras, los inicios de la carrera profesional en el mercado laboral.

Todos conocemos casos, hasta muchos de nosotros lo hemos sufrido en nuestra propia persona.

Y es aquí donde reflexiono y me abordan diversas preguntas:

  • ¿Está siendo ético el comportamiento de las empresas y de la sociedad en general con los becari@s?
  • ¿Es ético que las personas estén trabajando (que no haciendo prácticas) sin una gratificación económica?
  • ¿Se le puede exigir la misma responsabilidad a una persona becaria, que a alguien que ya se encuentra formando parte de la plantilla de la organización?
  • ¿Es moral hacia la sociedad que se contraten becari@s para no pagar seguros sociales, y cuando se cumpla el plazo, despidamos al becari@ y contratemos uno nuevo?
  • ¿Es correcto que contratemos a una persona para realizar ciertas tareas y que luego la destinemos a otras, que no tienen nada que ver con su perfil?

Estoy cansada de escuchar las típicas respuestas de “yo cuando era becario también lo hacía”, “si yo tuviera una empresa, haría lo mismo”, “contrata un becari@, no te cuesta dinero, y si no estás contento lo puedes echar cuando quieras sin ningún tipo de indemnización”.

Esos mitos y prejuicios deben quedar atrás, a las empresas y a la sociedad, les cuesta dinero formar a una persona y hacer los imposible por adecuarla a su puesto de trabajo. Se invierten horas, aprendizaje y dinero, concienciémonos.

Tenemos la obligación de darles a los becari@s esa oportunidad laboral que nos demandan, reconocerles sus años de estudios  y ayudarles a que el paso de los años, los convierta en excelentes profesionales. No nos aprovechemos de ellos,  aprendamos de ellos, son personas, por lo tanto, no los usemos y despreciemos como si fueran mercancías baratas. En ocasiones, me vienen a la memoria los tiempos de “esclavitud”.

En nuestras manos está generar una sociedad de valores profesionales e intelectuales, darle un valor añadido y comprometernos con ella.

 

Alicia Berenguer

Consultora de empresas – RRHH