Estas despedid@

Son las 06:00 de la mañana y en la mesita de noche suena el despertador. Te Articulo ABerenguer Consultingdespiertas, y lo primero que piensas es “me voy a trabajar”. Uno se levanta, se asea, toma un café con leche y emprende la salida al trabajo.

En la calle uno ve compañer@s de rutina, de trabajo, todavía no tienen tiempo de sonreir, van medio dormidos, dejaron tiempo atrás el llegar sonrientes porque el trabajo les motivaba, les realizaba, les daba un valor añadido tanto personal como profesional. A día de hoy, ya no recuerdan aquellas motivaciones por las cuales llegaron a ocupar ese puesto de trabajo.

Y empieza la jornada laboral, y uno desarrolla las actividades y las tareas lo mejor que puede y que sabe. Pasan las horas, los días, los meses, incluso los años!!!! y lo das todo por la empresa, y resulta que esa empresa se ha convertido en tu segundo hogar.

Y un día, cuando terminas tu jornada laboral, vuelves a casa, enciendes el ordenador y sorpresa, tienes un email de tu jefe, comunicándote que no hace falta que vuelvas a la oficina, que han decidido prescindir de tus servicios, sin explicaciones, y que acudas el día acordado a la hora concreta para firmar el llamado “finiquito”.

Y de repente a uno se le cae el mundo, y afloran sentimientos de rabia, de pena, de impotencia, de no entender nada. Y empieza una etapa dura, vienen noches sin poder conciliar el sueño, nervios, ansiedad, cargas familiares, pensamientos, lexatines; y uno se siente pequeño, porque ¿Dónde quedo aquella entrevista personal de trabajo? ¿Y los planes? ¿Y el compromiso profesional por parte de la empresa? ¿Y el trato humano?

Actualmente estamos acudiendo a muchos acontecimientos en esta sociedad, pero si algo he aprendido como profesional de Recursos Humanos, es a valorar y a respetar a las personas, que no se nos olvide, que ellas, son uno de los motores principales que hacen que la empresa funcione.

Todo aquel que ha estudiado economía, sabe que la economía es cíclica, las empresas también lo son, y si en algún momento el nivel de trabajo disminuye, y tenemos que tomar la dura decisión de prescindir de alguno o algunos servicios de nuestro capital humano, cuidemos las desvinculaciones, afloremos la empatía y por un momento pensemos si a nosotros mismos nos gustaría que nos despidieran a través de un frio email o de una fría llamada telefónica.

La labor de un directivo deberia ser que las personas de su empresa crecieran y se desarrollaran profesionalmente y personalmente.

Señores, estamos tratando con personas y como tal, se merecen respeto.

Alicia Berenguer

Consultora de empresas – RRHH